Yo puedo aceptar un fallo (mio o ajeno). Cualquiera puede fallar. Pero no puedo aceptar el no intentar evitarlo.
Los peligros existen en la naturaleza. La posibilidad de que ocurran se puede medir (o estimar en base a criterios objetivos o experiencias).
El riesgo es la probabilidad de que ocurran (se puede cuantificar). Si la probabilidad es muy baja, se puede TOLERAR no tomar ninguna medida preventiva, aunque hay que ser consciente de que el riesgo existe.
No puedo aceptar la indolencia y la desidia de no tomar ninguna medida preventiva confiando en la suerte de que no ocurra nada.
Tampoco puedo entender los motivos por los que algunas personas que se acercan a la montaña quieren que todo esté controlado y sea perfecto en las actividades organizadas (de clubs, por ejemplo).
Los participantes en cualquier actividad en el medio natural deben ser conscientes (o se les deben indicar por escrito en caso de duda...) de los riesgos a los que se pueden enfrentar o encontrar. Para ello es preciso una buena y amplia información previa, y en caso de duda, curarse en salud, y solicitar un consentimiento expreso por escrito de que están al corriente de las condiciones de la actividad a realizar.
Obviamente si NO se da ninguna información previa, si no que se facilita "in itinere", es cuando pueden surgir problemas, por aceptar participantes sin una adecuada formación física y/o tecnica.
Esto es demasiado habitual en las actividades de excursionismo y montaña en el entorno en el que me muevo.
No tomar ninguna medidad preventiva, confiando en la suerte, por desidia, es el verdadero PELIGRO de que se produzca un accidente cuando menos lo esperemos.
El despreciar, obviando su existencia, las reglamentaciones (por ejemplo para instalaciones deportivas, oficinas, etc) pensando que "nadie se va a enterar" si no pasa nada... tentando a la buena suerte... tampoco lo acabo de entender...
Saludos
Próximo Sábado 2 de Junio
Hace 4 días

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